Sobre las editoriales, con cariño

Hoy rompo los versos para hablar de un tema algo escabroso pero que me afecta, como supongo que os afecta a muchos de vosotros. Por todos es sabido ya que la situación para los jóvenes en España (y muchos otros países) no está para dar palmas. Pero no vengo a hablar del repetido tema del trabajo y de sus inestabilidades, ni de contratos basura o sueldos que no rozan el mínimo. Vengo a hablar de editoriales y de cómo aquellos que amamos la literatura y que quisiéramos entregar la nuestra al mundo no paramos de darnos con puertas en las narices, llegando, así, a un estado desgana.

Siempre quise publicar un libro. Desde que era muy pequeña tenía claro que algún día contaría con un libro propio que poder firmar y entregar a familiares y amigos (dejo a un lado, también, el tema de los e-books y la imposibilidad de personalizarlos; siempre fui de personalizar los libros -recuerdo cómo una profesora me regañaba por hacerlo, pero es algo innato-).

El hecho de no obtener respuestas siempre fastidia; esperar un correo o una llamada y que nunca lleguen es algo que al ser humano, independientemente de su dureza o debilidad, le afecta. Me parece, igualmente, una falta de educación -soy consciente del gran número de propuestas, correos, preguntas que reciben a diario, pero mandar una respuesta, aunque sea automática, cuesta más bien poco. Tras ese correo, deberían pensar, están depositados los sueños y trabajos de una persona -wait- ¿Hemos llegado a depender de algo intangible y cuasi fantasma como es un correo electrónico o una voz que, a través de un teléfono, desaparece y es imposible recuperarla? Aún así, no creo que sea la única que piensa en este tema, más conociendo el gran número de personas que escribe, tanto poesía (a la que “nadie” quiere), como prosa.

Desde aquí intento buscar soluciones para que se nos facilite a los jóvenes y a cualquier autor el publicar nuestras obras para poder tener una mínima oportunidad en el mercado -mercado que, sí, está en decaimiento, pero mercado que está ahí al fin y al cabo-.

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Spanish Eyes

Poema original de Tom Menary y mi traducción al español.

 

Spanish Eyes               

Distant, water-fed, that yawing mouth

Of burning plains under a copper, skipping sun;

A bounty of villas, balconies facing south,

Reaching out for the heat-haze on the horizon.

 

Once when that giant swirl of sun rose from the hills,

Every morning it illuminated the reddened crown

Of the queen of the mainland, where light spills

Across that land that seems now so small, so dull and brown;

Because it no longer holds in the dawn of each day

Those Spanish eyes, seeking out a new place to play.

 

Spanish Eyes

De agua alimentada, distante boca abierta

de valles que arden bajo un sol cobrizo y esquivo;

abanico de casas, balcones que miran al sur

alcanzando al horizonte en la calima.

 

Una vez surgida la espiral del sol, tras las colinas,

iluminó cada mañana la corona enrojecida

de la reina de la tierra, donde la luz se vierte

por ese suelo, ahora, tan pequeño, triste y árido;

porque ya no mece el amanecer de cada día

a esos Ojos españoles en su búsqueda de un nuevo lugar.