Derechos de autor

Ayer llegó a mí una página de Facebook en la que se han publicado varios de mis poemas firmados con otro nombre. Utilizo esta entrada del blog como información, tanto al autor de esa página, como a cualquier persona interesada en compartir mis poemas en la red o en otros medios. Todos los poemas aquí publicados están inscritos en el Registro de la Propiedad Intelectual, por lo que, por cualquier plagio, se pueden llevar a cabo acciones legales. Una cosa es compartir un enlace (con lo que estoy encantada) y otra muy distinta es copiar, pegar y firmar con otro nombre. Pido amigablemente a esa persona, por lo que parece, lectora habitual del blog, que retire mis poemas de su página o, en su defecto, los publique con mi nombre o el nombre del blog y un enlace a éste.

Muchas gracias,

María Luisa

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Poema de adolescencia (I) -Secretos

He encontrado este poema que escribí hace unos diez años, alrededor de los quince. Debo decir que los poemas de años anteriores a éste sí distan de ese “mundo paralelo” y de esas imágenes como el barro, la lluvia, el silencio, los pies descalzos… y son más descriptivos (puede que, en algún momento, suba algo), pero me sorprende ver que éste que os dejo no es tan distinto a lo que escribo ahora:

Pienso en los intervalos

de una canción anónima

que acompaña mis pasos.

Los secretos de un yo perdido

me buscan pidiendo ayuda

a la vez que yo los esquivo.

Corro sola bajo la lluvia.

delatándome una vez más

las huellas de mis pies

descalzos en el barro.

El silencio que parece haber,

da a este lugar

una sensación de pureza e inocencia;

ésa de la que nunca gozó.

Dos flacos perros callejeros

se unen a mi búsqueda de la nada;

verdad transparente.

Calla la canción

y aúllan los perros,

yo, de rodillas, aúllo con ellos;

ni siquiera ya me salen versos.

Jugar

Tatuado en mi piel

cada murmullo,

reconoces tus entrañas

en las letras.

Dejas pasar el tiempo,

entre silencios que se vuelven

extraños como tú y yo

siempre fuimos.

Maúllan los gatos

de los vecinos

a la espera de respuestas

por olvidar;

nos ponemos las máscaras

y, jugar a no verse las caras,

es, sin duda,

jugar.

Caminos

Te cuento… que cada camino que desaparece en la noche se convierte en un refugio para las estrellas, en un acantilado en propia tierra, en una esfera con esquinas, ahora plana; un cuadro, que se vuelve espejo y en el que veo, en mi cara el paso de los años. Suenan los vicios y rechinan los dientes en cada esquina donde alguien duerme. Escuchan, ausentes, aquellos insomnes que florecen entre agrietados salones de baile.

Escucha… que esos caminos de los que te hablo no son más que las venas por las que un día llevaste tu vida. Una carretera; un olvido. Entiende… que las mañanas pueden ser lo más duro que te ocurra durante el día, y que lo demás se queda entre los dientes.