Sobre las editoriales, con cariño

Hoy rompo los versos para hablar de un tema algo escabroso pero que me afecta, como supongo que os afecta a muchos de vosotros. Por todos es sabido ya que la situación para los jóvenes en España (y muchos otros países) no está para dar palmas. Pero no vengo a hablar del repetido tema del trabajo y de sus inestabilidades, ni de contratos basura o sueldos que no rozan el mínimo. Vengo a hablar de editoriales y de cómo aquellos que amamos la literatura y que quisiéramos entregar la nuestra al mundo no paramos de darnos con puertas en las narices, llegando, así, a un estado desgana.

Siempre quise publicar un libro. Desde que era muy pequeña tenía claro que algún día contaría con un libro propio que poder firmar y entregar a familiares y amigos (dejo a un lado, también, el tema de los e-books y la imposibilidad de personalizarlos; siempre fui de personalizar los libros -recuerdo cómo una profesora me regañaba por hacerlo, pero es algo innato-).

El hecho de no obtener respuestas siempre fastidia; esperar un correo o una llamada y que nunca lleguen es algo que al ser humano, independientemente de su dureza o debilidad, le afecta. Me parece, igualmente, una falta de educación -soy consciente del gran número de propuestas, correos, preguntas que reciben a diario, pero mandar una respuesta, aunque sea automática, cuesta más bien poco. Tras ese correo, deberían pensar, están depositados los sueños y trabajos de una persona -wait- ¿Hemos llegado a depender de algo intangible y cuasi fantasma como es un correo electrónico o una voz que, a través de un teléfono, desaparece y es imposible recuperarla? Aún así, no creo que sea la única que piensa en este tema, más conociendo el gran número de personas que escribe, tanto poesía (a la que “nadie” quiere), como prosa.

Desde aquí intento buscar soluciones para que se nos facilite a los jóvenes y a cualquier autor el publicar nuestras obras para poder tener una mínima oportunidad en el mercado -mercado que, sí, está en decaimiento, pero mercado que está ahí al fin y al cabo-.

3 pensamientos en “Sobre las editoriales, con cariño

  1. Es un mal muy triste, sin duda, que nos ha orillado a muchos a la auto-publicación, lo que a la corta y a la larga ha resultado una opción buena. Todo apunta a que será lo más popular en el futuro, pues entre otras bondades, permite a los autores tener un mejor y mayor control sobre la edición de sus obras, incluido el hecho de ser mucho más rentable para el escritor, pues es un hecho que la mayor parte de los ingresos por obra publicada se queda entre los distribuidores y las editoriales.

    Como es bien sabido, éstas últimos sólo le apuestan a lo seguro: autores consagrados y/o populares (que no siempre es sinónimo de calidad y arte), con los cuales tienen garantizadas sus ganancias.

    En fin, que nos toca a nosotros, los autores, el modificar las cosas. La batalla vale la pena.

    Abrazobesos, María.

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